Cuando hablamos de ambliopía, o más popularmente de «ojo vago», no nos referimos a un problema del ojo en sí, sino a un «malentendido» entre el ojo y el cerebro. Durante los primeros años de vida, el cerebro está aprendiendo a ver. Si por alguna razón un ojo ve más borroso que el otro, el cerebro simplemente decide ignorar esa imagen borrosa y se queda solo con la del ojo que ve bien. Con el tiempo, el ojo «ignorado» deja de trabajar y no desarrolla todo su potencial.
Lo curioso es que, a simple vista, el ojo afectado se ve completamente normal. Por eso es tan difícil de notar en casa. Las razones más comunes por las que el cerebro apaga esta señal son:
Ojito desviado (estrabismo): Cuando los ojos no miran al mismo lugar.
Mucha diferencia de aumento: Tener mucha más miopía, hipermetropía o astigmatismo en un ojo que en el otro.
La gran noticia es que esto tiene solución, pero el tiempo corre: el cerebro aprende a ver hasta los 7 u 8 años. Usando anteojos adecuados o el clásico parche en el ojo bueno, obligamos al cerebro a entrenar al ojo «vago». ¡Detectarlo a tiempo cambia vidas



